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jueves, 27 de junio de 2013

Había una vez Ferragamo


Cenicienta, El Gato con Botas, El Mago de Oz... El séptimo arte tiene un gran archivo relacionado con los zapatos más famosos, reconocidos a nivel mundial. Todos ellos se merecían un homenaje, y el Museo Salvatore Ferragamo de Florencia tuvo la iniciativa. El Zapatero Prodigioso: cuentos y leyendas de zapatos y zapateros es la muestra que reune todos estos relatos, mitos e historias infantiles. 




Pero no todos son cuentos fantásticos. Si bien la historia de Salvatore Ferragamo es digna de un cuento de hadas, es tan real que merecía su lugar. Ésta fue la principal inspiración para comenzar con la exposición. A los nueve años confeccionó su primer par de zapatos: unas ballerinas blancas para la primera comunión de una de sus hermanas. Su familia no tenía el dinero para comprar zapatos nuevos para ella y el genio de Salvatore hizo magia, recordando todo lo que había aprendido viendo a los artesanos de su ciudad. Con un comienzo así tenía un futuro asegurado. Y así llegó a Estados Unidos a trabajar en la industria del cine. El resto es historia conocida: volvió a Italia y se convirtió en el exitoso Salvatore Ferragamo, reconocido mundialmente.




La muestra cuenta con colaboraciones de artistas, músicos, cineastas y escritores, que realizaron proyectos especiales para completar la exposición. Documentos inéditos, fotografías únicas y piezas originales e históricos componen El Zapatero Prodigioso.
Este paseo por la historia de los zapatos, con actividades especiales, se puede visitar hasta el 31 de marzo de 2014. Ideal para todo aquel que viaje a Italia. 
K.

jueves, 7 de marzo de 2013

Péplum: de la pasarela a las calles

Es incríble lo que puede lograr la moda mundial, sobre todo cuando hablamos de lo que se ve en las pasarelas cada vez que se presenta una nueva colección en los diferentes Fashion Weeks. Poco después las calles adaptan lo que se vio durante esos días. Surgen nuevos conceptos para referirse a colores y estilos. O simplemente renacen modas pasadas.
Esto es lo que pasó con el péplum. Causa furor tanto sobre la pasarela como en los looks diarios de la calle. Y para ser sincera, este detalle no nos hace ver más flacas, no es apto para andar en transporte público y, encima, los hombres no lo ven como algo sexy. Entonces, ¿por qué nos gusta tanto?
Originalmente se trataba de la túnica greco-romana que se abrochaba al hombro. Hoy en día hace referencia al volado rígido incorporado en polleras, vestidos, tops y chaquetas. Se puso de moda en los años 40 y, volviendo a la sinceridad, hace que nuestros cuerpos parezcan relojes de arena. Pero como dije antes, es una moda que la está rompiendo, no sólo en Europa, sino también acá.
El pionero que puso de moda esta sobrefalda fue Dior, exactamente en 1947. Fue furor en esa época y ahora volvió al ruedo para la temporada primavera/verano 2013 de Europa. Y como nosotros nos adaptamos a las tendencias del viejo continente, no podíamos dejar pasar esta novedad.


Dior, 1947
Si bien no beneficia la figura femenina, si se sabe combinar, el péplum puede quedar super elegante. Elegido por celebrities y bloggers, de a poco va encontrando un lugar privilegiado en el mundo de la moda.

Kate Middleton
Sarah Jessica Parker
Julie Sariñana de Sincerely, Jules

El detalle en un top va si se usa con un pantalón chupín, o con una falda lápiz o tubo. Y, generalmente, los escotes no son muy pronunciados, si no, es too much.
El largo recomendado para polleras y vestidos péplum es por arriba de las rodillas. Un poco más, un poco menos. Por supuesto que tienen que ser ajustados para que el volado se note y sea el protagonista del outfit.
Lo bueno de las chaquetas es que realzan un look clásico. En este caso, no conviene que el detalle sea muy llamativo. La idea es quedar canchera, no ser un cocoliche.



Entre las marcas locales todavía no se ve mucho péplum, pero de a poco va apareciendo. Muaa tiene unos tops en varios colores, muy lindos y cómodos (lo digo por experiencia). Además, en las tiendas de Zara se ve una invasión de péplum en vestidos y polleras. Una prenda más linda que la otra.
Yo pensé que no iba a caer en esta moda, pero no me pude resistir. Y ahora voy feliz por las calles porteñas con mi red péplum de Muaa. ¿Me hace gorda? ¿Me hace flaca? No me importa. Yo estoy chocha.
K.

lunes, 4 de marzo de 2013

De una canasta a una Hermès

Las It Girls no son cosa nueva. No surgieron con Alexa Chung, Dree Hemnigway y Olivia Palermo. Desde hace varios años podemos destacar nombres como Eddie Sedwick, Marilyn Monroe, Jackie Kennedy y Lana Turner. 
Una de mis preferidas es Jane Birkin. Actriz, cantante y dueña de un estilo único. Era tan canchera en los años 70, que el propio Jean-Louis Dumas, presidente de la firma Hermès, creó una cartera para ella. 
La historia es muy particular. Dumas y Birkin iban en el mismo vuelo. A él le llamó la atención la canasta que utilizaba ella como bolso de viaje. Le preguntó por qué usaba ese tipo de bolso. La respuesta de la actriz fue simple: todavía no había encontrado una cartera ideal para para viajar.  

Jane Birkin
Jane Birkin con su canasta y Serge Gainsbourg

Así fue cómo ambos personajes diseñaron un nuevo modelo de bolso acorde a las comodidades que quería Jane. Y nació la famosa cartera Birkin, ahora elegida por celebrities como Kate Moss, Lindsay Lohan, las gemelas Olsen, Sarah Jessica Parker y Victoria Beckham, entre otras. Un detalle: La demanda de la Birkin es increíble. Tanto que la espera puede ser de hasta dos años. 

Birkin

Considerada la vedette de Hermès se comercializa en casi 200 puntos de venta alrededor de todo el mundo. Viene en dos tamaños y en una amplia variedad de colores: rosa, azul, marrón, verde, negro y muchos más. Hoy en día es una de las carteras más conocidas, por eso se ven tantas imitaciones. Nadie quiere quedarse sin su Birkin, aunque se trate de un fake. El diseño es cómodo y sofisticado. Imposible no querer una.

Kate Moss
Victoria Beckham

Hay que reconocer que Jane Birkin tuvo una transformación positiva. El cambio de la canasta de mimbre a una de las carteras más famosas y deseadas fue bueno, tanto para ella como para nosotras que hoy queremos una de cada color. 
K.

martes, 19 de febrero de 2013

“Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo”



Hoy decubrí la página del Museo Frida Kahlo, llamado La Casa Azul, y es increíble la exposición actual con los vestidos de la artista plástica. Estuve viendo fotos y me quedé con ganas de teletransportarme a México. Esos colores, esas telas y, sobre todo, esas obras de arte que llenan el país de color y alegría. Definitivamente algún día voy a tener que ir a recorrer las tierras de Frida Kahlo.
Esta muestra es la primera que se realiza sobre el guardarropas de la artista, ya que sus vestimentas se encontraron en el año 2004 en el baño de su casa. La tradición y la discapacidad formaron parte de su vida, y esto está completamente demostrado en su ropa y accesorios.
La curadora, Circe Henestrosa Conoan, quiso mostrar el paso de Frida a través de sus atuendos, muy característicos. Además, es un estilo que trasciende que inspiró a muchos diseñadores internacionales, como Jean Paul Gaultier.
Cadenas, corsets, colores y diversas texturas abundan en esta exposición que se puede visitar hasta el 31 de enero de 2014. Toda la información está en la web del museo: http://www.museofridakahlo.org.mx/ Definitivamente es un MUST para todo aquel que visite México. Tanto esta muestra, como la colección permanente, valen la pena.
K.

lunes, 28 de enero de 2013

crónica de un preboliche a ciegas

La felicidad que sentí con la vuelta de mis amigas no se puede comparar con nada. Bueno, capaz estoy exagerando, pero como ya dije, enero en la city es más aburrido que presenciar un partido de ajedrez (no offense). Encima ya volvieron con pretenciones y me encomendaron la organización del primer preboliche del año. Un honor que me hace sentir privilegiada... Mentira, pero el hecho de que ellas hayan vuelto me da pilas para cualquier cosa. Ojo, muchos pueden decir que la organización del pre es una pavada, pero si se quiere hacer bien, lleva su tiempo. Y, sinceramente, mis amigas no se conforman con cualquier grupito disponible (me incluyo en la bolsa).
Entonces me puse a buscar. Dicen que el que busca encuentra, y así fue. Un pre que me había quedado archivado en el cajón porque nunca coincidíamos. El típico chico que conocí en un cumpleaños y nunca más volví a ver, pero insiste en reunir a sus amigos con las mías. Clásico.
Me puse en pesada y no paré de insistir hasta que el susodicho aceptó. A ver, no se puede rechazar una propuesta así en enero. Y como plus, le dije que nosotras íbamos a su zona, así no tenía que trasladar a todo el grupito de amigos vagos que sólo se mueven por San Isidro. Costó, pero yo no paro hasta conseguir lo que quiero (otra vez exagerando).
Llegó el día. Cata, Agusti, Guille, Guada y yo nos íbamos para el north a pasarla bien. Pero el traslado a San Isidro fue una cosa de locos porque todas vivimos en diferentes puntos de Buenos Aires. Y acá no exagero cuando digo que las cosas nos salieron bien porque somos lo más.
Guille y Guada se tomaron un remís. Cata se tomó otro. Agus se subió al 338 y a los pocos minutos yo me sumé en su trayecto. La coordinación fue increíble. 10 puntos.
En pleno viaje empezaron los problemitas técnicos. Y cuando hablo de problemas técnicos no me refiero al colectivo (que, por cierto, fue un lujo). El organizador del encuentro nocturno se dio de baja a último momento. Dijo que estaba muy cansado y tenía que trabajar al día siguiente, por lo tanto, no iba a estar. Y al aclararnos que sus amigos nos esperaban igualmente, agregó la frase: "Se van a pegar alto embole porque son pocos". Claaaaaaro, aguafiestas, arruiname un poco más la noche. Obvio que eso no nos frenó.
A último momento nos cambiaron la dirección, algo que fue un punto a favor porque nos quedaba más cerca de donde nos había dejado el colectivo. Pero el miedo de llegar a un lugar sin conocer a nadie se notaba en nuestras caras. Nos clavamos la mini de lentejuelas, nos peinamos y nos la jugamos.
Así fue como llegamos a la casa de Pancho, un lugar sin decoración y en plena obra, pero con mucho alcohol y hombres para iniciar una buena noche. Para mi sorpresa, conocía a uno de los chicos, así que la cosa no fue tan difícil de llevar. Los silencios incómodos se mataban con las preguntas típicas del estilo: cómo te llamás, qué hacés de tu vida, a dónde se fueron de vacaciones y de dónde se conocen.
Se trataba de un grupo de alrededor de diez chicos (esperábamos menos) que, al igual que nosotras, era un mix, es decir que se conocían por diferentes motivos. Algunos de novios, otros solteros y otros en un estado indefinido. Pero todos muy copados.
Nuestra idea era salir después, pero el preboliche a ciegas fue un éxito y terminamos quedándonos ahí. Bailamos la música que pasaba la radio, tomamos mucho, jugamos, charlamos y hasta anduvimos en moto con Gonzalo, un chico muy simpático que se bancó a dos minitas hinchas que querían dar mil vueltas y sentir la adrenalina (no voy a decir quiénes fueron). Las charlas llegaron a ser muy profundas, demasiado en algunos casos. Dos de las chicas la pasaron muy bien y yo me caí en el estacionamiento de McDonald's.
Pasaron muchas cosas, algunas que no nos acordamos. Pero lo más importante es que fue todo tan bizarro que la pasamos muy bien. Y se ve que ellos también, porque al día siguiente nos volvieron a invitar. No les dimos el gusto porque dos noches seguidas es too much. Pero tengo el presentimiento de que se viene la revancha.
K.